Opiniones: Isidoro Alonso

El oro verde

Isidoro Alfonso Fernández

Cultivador de lúpulo en el Órbigo.

29 junio 2025

Si, así se conoce al lúpulo que se cultiva en León, en la comarca del Órbigo. Cerca de 600 hectáreas de un cultivo que, a lo largo de generaciones, ha sido una fuente de riqueza para muchas familias de los pueblos que en torno a la ribera del río han aprendido a cultivar esta bella flor, que da a la cerveza el sabor amargo que la caracteriza.

El lúpulo es un cultivo complejo, de regadío, que necesita del conocimiento, cuidado y aplicación de los productos fitosanitarios que lo protegen de enfermedades, de un sistema de recolección también que se realiza con mucho cariño y del posterior tratamiento de las flores para obtener el producto acabado.

Para que este cultivo creciera se han construido y modernizado sistemas de regadío que han tenido una enorme inversión económica, y se han desarrollado procesos de concentración parcelaria que también han supuesto un gran desembolso por las arcas públicas.

Los agricultores hemos mejorado nuestras explotaciones, hemos adquirido maquinaria que también ha supuesto un enorme esfuerzo por cada uno de nosotros.

En definitiva, el lúpulo es un cultivo con unas raíces profundas en el territorio de León, una fuente de riqueza, de creación de empleo y de fijación de población en el medio rural, que tanto lo necesita.

Siendo esto así hay amenazas que, desde la Junta de Castilla y León, no se está haciendo nada por resolverlas. Tenemos un serio problema con la enfermedad del oidio, que arrasa el lúpulo, y nos hemos quedado sin la materia activa que podíamos aplicar para evitarlo. No entendemos por qué no se autoriza a aplicarla aquí, mientras que en Alemania la usan sin problema. ¿No es España un país de la Unión Europea? ¿Por qué los agricultores alemanes de lúpulo pueden usar materias activas que nosotros no podemos aplicar? ¿Somos acaso un país de segunda?

Pero es que aún nos encontramos con otros problemas, como la plantación de chopos. Un plantación de chopos que la Consejeria de Medio Ambiente, a través de SOMACYL, está desarrollando de manera absolutamente indiscriminada. Y es. que han aparecido chopos hasta por debajo de las piedras. Y los chopos son un problema real para el lúpulo: proyectan sombra sobre los cultivos y transmiten enfermedades.

¿Por qué la Junta de Castilla y León destroza con una mano lo que construye con otra, cuando ejecuta regadíos para apoyar el cultivo de lúpulo?

¡Esto no hay quien lo entienda!

¿Por qué no se pone coto de una vez a la plantación de chopos en las zonas de cultivo de lúpulo? 

Debe de haber una razón muy poderosa para destruir un cultivo tradicional, familiar, que puede dar empleo a los jóvenes de estos pueblos y conseguir que se queden a vivir en una zona que tanto lo necesita.

Necesitamos que se ponga orden en este tema, que se proteja lo nuestro y que se apoye con ganas algo que nos pertenece y en lo que somos ricos, que viene de nuestra tierra y de nuestro conocimiento.

Nos han quitado muchas industrias que podían estar en cualquier sitio, pero el ORO VERDE es nuestro y merecemos que la Junta de Castilla y León lo apoye de verdad. 

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Isidoro Alonso Fernández nació el 27 de mayo de 1970 en Gavilanes de Órbigo, un pequeño pueblo en el centro de la Ribera del Órbigo, la mayor zona productora de lúpulo de España. Creció junto a sus nueve hermanos, aprendiendo desde niño, de padres y abuelos, los secretos del cultivo del lúpulo, un oficio que ha dado sustento a más de 200 familias.

Cursó estudios hasta COU, formándose junto a hijos de otros lupuleros y compartiendo con ellos conocimientos y técnicas de cultivo. Entre 2014 y 2022 presidió Lúpulos de León y fue consejero de Fomento de Lúpulo S.A., impulsando la modernización del sector: promovió la investigación con la Universidad y el ITACyL, la creación de variedades resistentes a enfermedades y la mejora de infraestructuras como secaderos y maquinaria especializada.

Actualmente gestiona, junto a sus hermanos, una explotación de 35 hectáreas. Preocupado por el futuro del sector, alerta sobre la falta de relevo generacional, la escasa regulación en las concentraciones parcelarias, la plantación excesiva de chopos y la necesidad urgente de variedades resistentes al oídio y mildiu, en colaboración con las cerveceras.