Categoría: 1. Poblar no es imposible

  • En agroalimentación Castilla y León es menos que las demás

    En agroalimentación Castilla y León es menos que las demás

    En agroalimentación Castilla y León es menos que las demás

    Se ha publicado el día 8 de julio una ayuda del ITACYL al sector agroalimentario, consistente en que las empresas agroalimentarias puedan acudir a cuatro ferias que se celebran en Barcelona y Madrid, y en las que monta stand la Junta a través del ITACYL. El presidente de la Junta anunció a bombo y platillo esta ridícula ayuda en la celebración organizada por embutidos Fermín en La Alberca, una magnífica empresa que ha realizado una heroica iniciativa como fue llegar a América con su jamón ibérico hace ahora 20 años. Nuestra más sincera enhorabuena a Santiago Martín por haberlo logrado.

    En relación con la medida publicada en el Boletín Oficial de Castilla y León, no importa tanto el coste de esta acción, que es ridículo, sino la eficacia que puede tener para que se vendan más alimentos de Castilla y León y con ello generar más actividad económica, que es realmente lo importante. Para esto, la medida tomada es absolutamente inútil, porque las industrias van a seguir yendo, lo llevan haciendo años.

    En Castilla y León el sector agroalimentario es fundamental, está ligado a nuestra producción primaria, es lo que genera valor añadido a los productos que obtienen agricultores y ganaderos, tenemos la primera posición en las producciones más importantes de nuestro país: cereales, maíz, remolacha, leche, carne de vacuno, porcino, ovino, hortalizas…. Todo el esfuerzo que se realiza en el campo en nuestra Comunidad genera valor añadido cuando se transforma en las industrias agroalimentarias que tenemos en nuestro territorio.

    Se trata del sector industrial más importante que tenemos en las nueve provincias de Castilla y León, genera una riqueza que no se puede deslocalizar de nuestro territorio, estamos hablando de cerca de 40.000 empleos que en gran medida están en el medio rural. Y algo fundamental, se trata de un sector que genera empleo para las mujeres de forma muy destacada. El medio rural está masculinizado y necesitamos que las mujeres, que son las que fijan población, se queden en los pueblos y para ello necesitan trabajo y la agroalimentación lo produce.

    APOYAR al sector agroalimentario en Castilla y León se debe hacer de forma decidida y contundente, este sector tiene una proyección de crecimiento todavía muy importante. 

    Desde el año 2001 al 2015, la Junta de Castilla y León apoyó al sector con líneas de ayudas de más de 500 millones de euros anuales para conseguir el avance del sector. De esta forma, se construyeron más fábricas, se ampliaron las existentes, se modernizaron, se desarrolló la innovación, y todo ello permitió a la Comunidad colocarse entre las tres primeras Comunidades en producción alimentaria de nuestro país. Desde luego un gran logro.

    A partir de aquí, descendieron las ayudas y el impulso a este sector. El Plan de apoyo a la Agroalimentación aprobado por la Junta en noviembre de 2024 dispone de 438 millones de euros para el periodo 2024/28. Realmente es frustrante la escasa ambición de la Junta para un sector tan importante, que puede generar empleo, riqueza y combatir la grave despoblación que padecemos de una forma tan clara y contrastada por numerosos estudios.

    Otras Comunidades Autónomas lo tienen mucho más claro como, por ejemplo Cataluña; sus exportaciones agroalimentarias lideran el mercado con 15.000 millones de euros, seguidas de Andalucía, con 14.000 millones, Valencia con 8.700 millones y así por delante de nosotros hasta Aragón y Valencia, y nosotros estamos en la ridícula cantidad de 3.400 millones. ¿Por qué pasa esto? Pues por dos razones muy claras, desde las Comunidades que están por delante de nosotros realizan una apuesta económica mas potente y la gestionan mejor.

    No es comprensible que estando Castilla y León entre las tres primeras en producción alimentaria ocupemos la séptima posición en las exportaciones.

    ¡¡¡¡Cataluña tiene un organismo publico especifico para promocionar y apoyar las exportaciones agroalimentarias, se llama PRODECA y dispone de 572 millones de euros anuales para apoyar a sus empresas agroalimentarias y 40 oficinas repartidas por todo el MUNDO. Esta cifra supera a la que tiene Castilla y León para CUATRO AÑOS!!!


    Nuestra propuesta

    La PROPUESTA de NUEVECYL consiste en atribuir al ITACYL las competencias en internacionalización del sector agroalimentario,  Cataluña tiene un ente que desarrolla esta función  desde hace ya muchos años y que apoya y lleva a las empresas agroalimentarias a todos los mercados internacionales, abrir oficinas en los países en los que tengamos intereses comerciales y  revisar y dotar con cantidades económicas suficientes para realizar la promoción necesaria de nuestros productos, mejorar  las actuales líneas de ayuda para apoyar de manera cierta y sin demora las exportaciones a todos aquellos que quieren emprender en un sector que está cargado de futuro en nuestra Comunidad porque está plenamente arraigado en el territorio. Desarrollar toda la promoción con TIERRA DE SABOR (HEART OF SPAIN) y usarlo como el título de calidad que representa. No tenemos que inventarnos sectores de desarrollo económico cuando tenemos uno arraigado en el territorio que tiene un potencial de crecimiento natural y exponencial.

    CASTILLA Y LEÓN SE MERECE MÁS, se merece medidas reales y eficaces que apuesten por un sector que es clave para el desarrollo económico de nuestra TIERRA, un impulso que puede generar miles de empleos y con ellos que el TALENTO se quede en nuestra Comunidad y no tenga que marcharse a Madrid o a Cataluña a buscar trabajo. 

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  • SOS de las empresas de Castilla y León

    SOS de las empresas de Castilla y León

    SOS de las empresas de Castilla y León

    Castilla y León, una región rica en historia, cultura y recursos naturales, se enfrenta en la actualidad a un problema crítico que amenaza su desarrollo económico y social: la falta de mano de obra. Este fenómeno, que afecta tanto al sector industrial como al agrario y al de servicios, no es un problema aislado, sino el resultado de una combinación de factores estructurales y demográficos que requieren soluciones inmediatas y coordinadas.

    El envejecimiento de nuestra población es una realidad que pesa. Con una de las tasas de envejecimiento más altas de España, vemos cómo la fuerza laboral disponible se reduce drásticamente, especialmente en sectores que requieren esfuerzo físico, como la agricultura o la construcción. A esto se suma la marcha de nuestros jóvenes. Durante décadas, muchos han dejado atrás los pueblos e incluso ciudades de Castilla y León en busca de mejores oportunidades laborales. Todo esto ha creado un círculo vicioso: los jóvenes se marchan, las empresas no encuentran trabajadores y, como consecuencia, la economía regional se frena.

    La falta de mano de obra se ha convertido en un problema crítico que amenaza el desarrollo económico y social de Castilla y León

    La falta de mano de obra golpea donde más nos duele. En el sector primario, pilar fundamental de la economía regional, los productores enfrentan serias dificultades para mantener su actividad agrícola y ganadera. En la industria, muchas empresas renuncian a un mayor crecimiento debido a la escasez de personal. Incluso en el turismo, un sector en auge, los hoteles y restaurantes luchan por cubrir vacantes. Hoy mismo me comentaban con tristeza el cierre del bar de un pueblo de nuestra comunidad, porque nadie ha querido coger las riendas del negocio. Y todos sabemos lo que es un pueblo sin bar…

    La pregunta que todos nos hacemos es ¿cómo es esto posible con más de 100.000 parados en la comunidad? La respuesta la tiene el gobierno con su política de subsidios por desempleo y demás prestaciones… La cuestión es que, ante esta realidad, podemos quedarnos de brazos cruzados como la Junta de Castilla y León, esperando a que el Gobierno de Sánchez lo resuelva (como si no tuviera ya bastantes problemas que resolver…). O podemos actuar, porque no todo está perdido

    Castilla y León tiene fuerza, tiene historia y, sobre todo, tiene gente dispuesta a luchar por su futuro. Es posible romper este círculo vicioso, pero se necesitan medidas globales y valientes. Como nuestra propuesta. 


    Nuestra propuesta

    En primer lugar, la pirámide poblacional de Castilla y León pide a voces una política de inmigración ordenada y coordinada, mediante acuerdos bilaterales entre la Junta de Castilla y León y países con excedente de mano de obra. Nuestros abuelos cruzaron océanos buscando un futuro: ahora, en el siglo XXI, nos toca a nosotros dar la bienvenida.

    En segundo lugar, hagamos que trabajar aquí merezca la pena: ayudas fiscales para empresas y trabajadores en zonas rurales, subvenciones para jóvenes que elijan quedarse o programas que inviten a regresar a quienes se fueron. Ayudemos a nuestras empresas a ser más competitivas, para que los salarios sean más atractivos: que volver a casa sea una opción real y no una quiemra. 

    En tercer lugar, preparemos a nuestra gente para los trabajos que demandan las empresas. No todos tenemos que ser biomédicos o ingenieros… la formación profesional dual puede ser la llave para sectores como la agroindustria, la logística o las energías renovables. Demos a los jóvenes herramientas para quedarse aquí, donde nacieron. 

    Finalmente pero no menos importante, mejoremos las carreteras, los trenes, internet .. para que lleguen a cada rincón, para que vivir en Castilla y León sea tan fácil como en cualquier gran ciudad, pero con este entorno que nos hace únicos. 

    No podemos permitirnos perder más tiempo, porque apostar por nuestras empresas es la mejor política de lucha contra la despoblación. Actuemos antes la inacción de nuestro gobierno regional. Este es un SOS de las empresas de Castilla y León, pero también de sus pueblos, sus familias y su futuro. Escuchémoslo. Actuemos. Recuperemos la esperanza y el futuro. 

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  • El lúpulo, un cultivo generador de riqueza en León

    El lúpulo, un cultivo generador de riqueza en León

    El lúpulo, un cultivo generador de riqueza en León

    El lúpulo está presente en la catedral de León, en la Capilla de Santiago Apóstol. Allí podemos ver un friso que esta meticulosamente ornamentado, adornado con las exquisitas flores del lúpulo, poniendo de manifiesto la estrecha relación entre Flandes y Castilla, dónde el lúpulo era una práctica arraigada. Por algo León se alza actualmente como el territorio que tiene el mayor cultivo de lúpulo en España: un título ganado por derecho propio, ya que en la provincia de León se combinan tradición, historia y perseverancia en su producción.

    Los cultivadores de lúpulo son herederos de una larga tradición en la que se dan cita el conocimiento de este cultivo y el acervo familiar por ceder el testigo de padres a hijos, con la voluntad de mantenerlo en el tiempo. No en vano se trata de un cultivo complejo, que requiere un profundo conocimiento y un trabajo esforzado y meticuloso para poder llevarlo a buen término.

    El lúpulo es además el ingrediente esencial de la cerveza, que es la bebida alcohólica más consumida en España y en el mundo.

    León dispone de aproximadamente 500 hectáreas de lúpulo en la actualidad, situadas de manera fundamental en la comarca del Órbigo, pero que ha tenido en otros pueblos de la provincia arraigo en el pasado. El 90% de la superficie que tiene este cultivo en nuestro país se sitúa en León, con pequeñas superficies en otras Comunidades Autónomas.

    Por otra parte, en León se ha venido invirtiendo en regadíos en lo últimos años de forma muy relevante en la ejecución de regadíos, así como en procesos de concentración parcelaria que han sido muy importantes para este cultivo.

    Esta producción tiene un altísimo valor desde el punto de vista socieconómico, y es necesario darle la relevancia que merece y todo el apoyo necesario con una acción política decidida encaminada a apoyarlo con determinación.

    El cultivo presenta en este momento varias amenazas y que consisten, por un lado, en no disponer de tratamiento eficaz para combatir el oidio, que es una enfermedad que afecta gravemente a este cultivo y que merma la producción. Resulta increíble que en Alemania este autorizada la aplicación de una sustancia activa que por razones absolutamente inexplicables el Ministerio de Agricultura no autoriza aplicar en León. Para esto sólo cabe una explicación: la indolencia del Ministerio, acompañada de la falta de reivindicación y exigencia por parte de la Junta de Castilla y León, que debería de dar esta batalla para conseguirlo. Es bien seguro que si esta superficie de cultivo estuviera en Cataluña o en el País Vasco ya estaría autorizada.

    Por otro lado, la Consejeria de Medio Ambiente, a través de la empresa pública SOMACYL, esta autorizando la plantación de chopos de forma indiscriminada en todas las zonas de lúpulo que hay en León, cuando resulta que los chopos suponen una serie amenaza para este cultivo excepcional que, como ya se ha indicado, exige unas prácticas de cultivo de carácter casi artesanal y un conocimiento muy profundo de cómo desarrollarlas.

    Por último, la falta de relevo generacional. El sector esta claramente envejecido, como lo esta prácticamente todo el sector agrario. León es la provincia de España que más población esta perdiendo año tras año, es también la más grande de España en superficie y dispone de una riqueza incomparable en todos los sentidos.


    Nuestra propuesta

    Nuestra PROPUESTA pasa por desarrollar un plan integral de apoyo al lúpulo de León que contenga medidas de apoyo a través de una línea de impulso al relevo generacional, con una acción concreta de apoyo a los jóvenes para que se queden con las instalaciones que dejan los mayores, son explotaciones agrarias complejas que es mejor que no se retiren porque volverlas a montar conlleva perder 4 años de rentabilidad que son los necesarios para que una explotación empiece a dar rendimiento.

    Declarar la zona de lúpulo especialmente protegida, tal y como permite la Ley Agraria de Castilla y León que reguló en 2014 esta figura legal para garantizar la salvaguarda de aquellas zonas agrarias que deben ser protegidas de cualquier amenaza externa que las ponga en peligro. La Junta de Castilla y león solo tiene que aprobar un Decreto delimitando esta protección en el mapa. Hay mucha superficie en la Comunidad en la que se pueden plantar chopos sin poner en riesgo la riqueza económica que tiene este territorio.

    Apoyar de manera decidida la promoción de esta zona con un plan de dinamización turística que incluya la visita a los cultivos de lúpulo, la presencia de menús de lúpulo en el momento de la recolección y –más importante aún si cabe– el apoyo a la construcción de una cervecera que se convierta en el atractivo de la zona y en la creación de empleo, contando para ello con la participación de alguna de las muchas empresas cerveceras que tiene nuestro país. Proteger el lúpulo de León con una marca comercial para que todo el lúpulo que se utilice en León le dé nombre a una cerveza propia, la única que podría llevar ese nombre y garantizar que todas las materias primas para fabricarla son leonesas.

    Por último, apoyar la investigación para darle salida al lúpulo en las múltiples aplicaciones que puede tener en tratamientos de dolencias sobre los que ya existen estudios que apuntan su viabilidad, así como en cosmética o en bebidas healthy, como ya se ha demostrado en el éxito de bebidas como la kombucha.En definitiva, tenemos un sector extraordinario, un yacimiento de empleo que nos está esperando, León no puede seguir perdiendo población y cuando resulta que dispone del tan apreciado ORO VERDE, riqueza que solo necesita un empujón, no se puede seguir mirando para otro lado, para eso están las políticas públicas, para eso esta la Junta de Castilla y león para apoyar sus sectores de recursos endógenos que están pegados al territorio.  León no se merece tanta indolencia.

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  • El no transporte de Castilla y León

    El no transporte de Castilla y León

    El no transporte de Castilla y León

    Hace apenas unos días se presentó a bombo y platillo la gratuidad del transporte público en Castilla y León. Cientos de líneas, miles de rutas, millones de viajeros… y más de 60 millones de euros destinados a sufragar un servicio que, en realidad, no existe. La pregunta es inevitable: ¿qué red de autobuses está financiando la Junta?

    Porque si uno observa el mapa de transportes de nuestra Comunidad, la conclusión es desoladora. No hay conexión efectiva entre los pueblos y las cabeceras de comarca, ni entre las principales ciudades. ¿Cómo puede hablarse de vertebración territorial cuando ni siquiera funciona el transporte público más elemental?

    El llamado «Plan de Transporte Público» aprobado en 2022 por la Junta no pasa de ser una declaración de intenciones. Contiene diagnósticos demográficos y definiciones teóricas, pero ninguna medida real, concreta y operativa. Es un ejercicio de literatura administrativa, no una respuesta a las necesidades de movilidad de los castellanos y leoneses.

    Y no, no se trata de que el viaje entre Valladolid y un centro comercial en Arroyo de la Encomienda sea gratuito. Ese no es el problema. El problema es que mientras se anuncia esta gratuidad a modo de propaganda, las personas que viven en el medio rural siguen sin poder desplazarse a un centro de salud, a una oficina pública o a un juzgado sin tener que recurrir al coche privado —si es que lo tienen— o a la buena voluntad de un vecino.


    Nuestra propuesta

    Los 60 millones anunciados no deberían invertirse en hacer gratuito lo que apenas funciona, sino en construir un verdadero sistema de transporte público que articule el territorio, que lo conecte, que lo cohesione.

    Lo que Castilla y León necesita no es un eslogan, sino REIMAGINAR en profundidad el modelo de transporte. Un sistema moderno, eficiente y flexible que conecte a las personas con los servicios, que permita asentarse en el territorio sin renunciar a la movilidad, y que haga de nuestra Comunidad un destino accesible también para los turistas, piedra angular de nuestra economía.

    Es necesario acabar con cientos de concesiones pequeñas y escalar el modelo de forma que se utilicen todas las posibilidades que brinda un territorio tan extenso para que se mejore el servicio, en definitiva un NUEVO DISEÑO al servicio de los castellanos y leoneses que genere riqueza y lleve a la Comunidad a la modernidad que necesita.

    Los 60 millones anunciados no deberían invertirse en hacer gratuito lo que apenas funciona, sino en construir un verdadero sistema de transporte público que articule el territorio, que lo conecte, que lo cohesione. Esta política no es innovación ni justicia social: es una mala imitación del populismo de Sánchez, una copia sin contenido que regala billetes a quienes ya pueden pagarlos y deja, una vez más, fuera del autobús a los que de verdad lo necesitan.

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  • Las promesas incumplidas del Partido Popular para La Raya

    Las promesas incumplidas del Partido Popular para La Raya

    Las promesas incumplidas del Partido Popular para La Raya

    En los últimos 30 años, los 175 municipios de la Raya han perdido 32.000 habitantes, y el 40% de los que permanecen supera los 65 años

    El pasado lunes 19 de mayo de 2025, el presidente de la Junta de Castilla y León presentaba un Plan socioeconómico para La Raya. Un aviso a navegantes: este «nuevo» plan no tiene nada de nuevo. Es prácticamente idéntico al que prometió durante la campaña electoral de 2022, un compromiso que, a día de hoy y tres años después, sigue sin haberse ejecutado. Parece que Mañueco cree que los habitantes de la frontera no tienen memoria….

    La situación es, sin exagerar, alarmante. En los últimos 30 años, los 175 municipios de la Raya han perdido 32.000 habitantes, y el 40% de los que permanecen supera los 65 años. Además, 2.400 jóvenes han hecho las maletas en busca de oportunidades que aquí no encuentran dejando una densidad poblacional de apenas 6,3 habitantes por kilómetro cuadrado, mientras que la de Castilla y León se sitúa en 24 hab por km2. El propio plan de Mañueco reconoce esta dramática realidad, sin asumir la responsabilidad que le corresponde a él y a su partido, tras 37 años de gobierno en los que no han hecho nada para evitar que el Oeste de la comunidad se convierta en un auténtico desierto. 

    Los habitantes de las Raya han sido testigos de múltiples planes de la Junta, todos ellos un “copia-pega” del anterior. Ninguno de ellos ha logrado frenar la despoblación como los datos reflejan y nunca mienten. Recordemos el “Plan del Oeste”, aprobado en 2004 para las provincias de Zamora, Salamanca, León y Ávila, y quedo dos décadas después es sólo papel mojado. En 2021 se aprobó otro plan para Soria, pero su población sigue agonizando en cifras cada día más bajas. Y el plan de Zamora, o el «Plan especial para la Raya» presentado a bombo y platillo en plena campaña electoral de 2022. ¿El resultado? Tres años después, ese plan es otro espejismo. Ni un euro gastado, ni un proyecto ejecutado. La Raya se desangra y la respuesta del Gobierno Regional sigue siendo la misma en 2025: otro plan colmado de promesas vacías, medidas difusas, sin concreción ni voluntad real de cambio.

    La Raya merece algo más que las promesas incumplidas de Mañueco.  Merece la valentía del gobierno de su Comunidad y de su Presidente para coger el toro por los cuernos y frenar de una vez por todas la sangría que padece desde hace más de 30 años.


    Nuestra propuesta

    La propuesta de nueve Castilla y León es clara: actuar de manera transversal en todo este territorio, con acciones integrales que conviertan la frontera en un lugar donde merezca la pena vivir. Y ello requiere medidas valientes como mejorar las comunicaciones y las telecomunicaciones en todo el territorio fronterizo, apoyar a los emprendedores de verdad, descentralizar servicios para crear oportunidades y empleo, reestructurar de forma integral los servicios de educación y sanidad, promover una política de vivienda accesible para los más jóvenes y establecer una fiscalidad que compense las adversidades propias de la zona. Así, y sólo así, la Raya podrá convertirse en proyecto de vida y futuro de los jóvenes y familias que ahora están pensando en hacer la maleta y marcharse de allí.

    Nuestra PROPUESTA no es una utopía. Hay experiencias similares con estrategias también trasversales que han dado resultado en otros lugares, como las Tierras Altas de Escocia, donde se consiguió frenar la despoblación. Aunque los resultados claro no pueden ser inmediatos, en 50 años la población creció un 22% gracias a la puesta en marcha de acciones planificadas en el tiempo y encaminadas a corregir los desequilibrios mejorando las infraestructuras, garantizando todos los servicios públicos, haciendo un seguimiento personalizado de los jóvenes par retenerlos en sectores de empleo arraigados y fuertes en su territorio. 

    Imaginemos ahora qué habría pasado si el Partido Popular hubiera puesto en marcha una propuesta de este tipo hace 37 años, en lugar de limitarse a vender promesas electorales cada cuatro años. Quizá hoy la Raya tendría un 20% más de habitantes en lugar de haber perdido un 35% como ha perdido, ahí están los datos, 32.000 habitantes menos, el más sangrante Fariza, que ha pasado de 1.500 a 500 habitantes en este tiempo, mientras que la Junta de Castilla y León miraba.

    Tras todo esto, nos preguntamos: ¿hasta cuándo seguirá contando el Partido Popular con la paciencia y la confianza de los habitantes de La Raya? Es hora de exigir un cambio real, un compromiso firme con el futuro de nuestra tierra. 


    Imagen CC BY-SA 4.0 by Sexmil

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