SOS de las empresas de Castilla y León
Castilla y León, una región rica en historia, cultura y recursos naturales, se enfrenta en la actualidad a un problema crítico que amenaza su desarrollo económico y social: la falta de mano de obra. Este fenómeno, que afecta tanto al sector industrial como al agrario y al de servicios, no es un problema aislado, sino el resultado de una combinación de factores estructurales y demográficos que requieren soluciones inmediatas y coordinadas.
El envejecimiento de nuestra población es una realidad que pesa. Con una de las tasas de envejecimiento más altas de España, vemos cómo la fuerza laboral disponible se reduce drásticamente, especialmente en sectores que requieren esfuerzo físico, como la agricultura o la construcción. A esto se suma la marcha de nuestros jóvenes. Durante décadas, muchos han dejado atrás los pueblos e incluso ciudades de Castilla y León en busca de mejores oportunidades laborales. Todo esto ha creado un círculo vicioso: los jóvenes se marchan, las empresas no encuentran trabajadores y, como consecuencia, la economía regional se frena.
La falta de mano de obra se ha convertido en un problema crítico que amenaza el desarrollo económico y social de Castilla y León
La falta de mano de obra golpea donde más nos duele. En el sector primario, pilar fundamental de la economía regional, los productores enfrentan serias dificultades para mantener su actividad agrícola y ganadera. En la industria, muchas empresas renuncian a un mayor crecimiento debido a la escasez de personal. Incluso en el turismo, un sector en auge, los hoteles y restaurantes luchan por cubrir vacantes. Hoy mismo me comentaban con tristeza el cierre del bar de un pueblo de nuestra comunidad, porque nadie ha querido coger las riendas del negocio. Y todos sabemos lo que es un pueblo sin bar…
La pregunta que todos nos hacemos es ¿cómo es esto posible con más de 100.000 parados en la comunidad? La respuesta la tiene el gobierno con su política de subsidios por desempleo y demás prestaciones… La cuestión es que, ante esta realidad, podemos quedarnos de brazos cruzados como la Junta de Castilla y León, esperando a que el Gobierno de Sánchez lo resuelva (como si no tuviera ya bastantes problemas que resolver…). O podemos actuar, porque no todo está perdido.
Castilla y León tiene fuerza, tiene historia y, sobre todo, tiene gente dispuesta a luchar por su futuro. Es posible romper este círculo vicioso, pero se necesitan medidas globales y valientes. Como nuestra propuesta.
Nuestra propuesta
En primer lugar, la pirámide poblacional de Castilla y León pide a voces una política de inmigración ordenada y coordinada, mediante acuerdos bilaterales entre la Junta de Castilla y León y países con excedente de mano de obra. Nuestros abuelos cruzaron océanos buscando un futuro: ahora, en el siglo XXI, nos toca a nosotros dar la bienvenida.
En segundo lugar, hagamos que trabajar aquí merezca la pena: ayudas fiscales para empresas y trabajadores en zonas rurales, subvenciones para jóvenes que elijan quedarse o programas que inviten a regresar a quienes se fueron. Ayudemos a nuestras empresas a ser más competitivas, para que los salarios sean más atractivos: que volver a casa sea una opción real y no una quiemra.
En tercer lugar, preparemos a nuestra gente para los trabajos que demandan las empresas. No todos tenemos que ser biomédicos o ingenieros… la formación profesional dual puede ser la llave para sectores como la agroindustria, la logística o las energías renovables. Demos a los jóvenes herramientas para quedarse aquí, donde nacieron.
Finalmente pero no menos importante, mejoremos las carreteras, los trenes, internet .. para que lleguen a cada rincón, para que vivir en Castilla y León sea tan fácil como en cualquier gran ciudad, pero con este entorno que nos hace únicos.
No podemos permitirnos perder más tiempo, porque apostar por nuestras empresas es la mejor política de lucha contra la despoblación. Actuemos antes la inacción de nuestro gobierno regional. Este es un SOS de las empresas de Castilla y León, pero también de sus pueblos, sus familias y su futuro. Escuchémoslo. Actuemos. Recuperemos la esperanza y el futuro.


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