También perdemos el azúcar
Cuando se produjo la segunda reestructuración del mercado del azúcar en Europa, a España le tocó reducir a la mitad la producción y se tuvo que cerrar la fabrica de Peñafiel que había acometido inversiones millonarias y era una fábrica excepcional. Pero La Unión Europea había decidido desde Bruselas dictar sus normas sin mirar al territorio y sus necesidades, y desde el Gobierno de España no se defendió la continuidad de la producción en nuestro país, ¡una vez más!
La Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León abordó un Plan de restructuración en el que hizo una importante apuesta económica para que Castilla y León se quedara con el cultivo de remolacha por los agricultores, y que se mantuvieran abiertas las fábricas de azúcar que teníamos. Nos quedamos con el cultivo en España y con las fábricas, el 84% de la producción estaba aquí, con los mejores agricultores de remolacha del país. Cerraron todas las demás fábricas que había en el sur del país, manteniendo la de Cádiz.
Para apoyar el cultivo desde Castilla y León se decidió seguir con la construcción de regadíos que beneficiaban a zonas productoras de remolacha, se puso en marcha una ayuda económica que estaba ligada a la PAC y defendida por la Junta de Castilla y León en Bruselas, y que se abona a los agricultores para que el cultivo siga siendo rentable para ellos. Se pagaron cantidades millonarias a las dos empresas que operaban en Castilla y León: ACOR y AB FOOD, que fue quien compró a Azucarera Española las fábricas.
Este es un sector que requiere una VIGILANCIA Y SEGUIMIENTO extremos por parte de la Junta de Castilla y León, con las consejerías implicadas en observar que es lo que pasa en un mercado que es de ámbito internacional y con una multinacional de por medio, que es AB FOOD, que factura 13.000 millones de euros anuales (prácticamente el presupuesto anual de la Junta) y que sus negocios son tan diversos como PRIMARK o BRITISH SUGAR.
Su sede central está en Londres, allí es donde se toman las decisiones. Los movimientos ligados al mercado del azúcar, con Ucrania presionando a la UE para poder vender azúcar comenzaron hace un año y aquí parece que no se enteró nadie, razón de peso para que los precios del azúcar bajaran. Ucrania consiguió vender su producción de azúcar a los antiguos países de la Unión Soviética y de esa forma introdujo el producto en los países de la UE, de igual forma que han conseguido que bajen los precios del cereal al venderlo a un precio inferior. Alguien debería de haber estado pendiente de lo que ocurría con el azúcar.
El tema es que ahora British Sugar (ABFOOD) —que no se olvide nadie de su nombre—, que ha mantenido lo de Azucarera para despistar, ha decidido despedir a 250 trabajadores, trabajadores que representan a un número muy importante de familias: prácticamente a 1000 personas del medio rural de Castilla y León afectadas por este cierre.
Bien merece un esfuerzo serio mantener este empleo. La dimensión de esta cuestión es como cuando hay que hablar con RENAULT o con IVECO, o cuando en el pasado se mantuvieron las empresas afectadas por la crisis de Rumasa.
Nuestra propuesta
Nuestra propuesta consiste en abrir una mesa de negociación en la que se sienten todos los que pueden ayudar a tomar una decisión: Junta de Castilla y León, Gobierno de España, sindicatos, comité de empresa….y negociar con todos los medios de los que dispone la Junta, igual que hace cuando tiene que plantear a las empresas de automoción que no cierren plantas en esta Comunidad, o a cualquier otra empresa que anuncia un cierre. Además de hablar de las líneas de ayuda que ya ha dado, hablar de las líneas de apoyo económico con las que pueden seguir manteniendo esta actividad en Castilla y León. Puede ser British o cualquier otra empresa del sector del azúcar quien mantenga abierta esta fabrica en La Bañeza y el resto de actividad de las demás que van a dejar.
En el pasado se salvaron las empresas que entraron en crisis cuando cayó RUMASA: Hibramer, Elgorriaga, Trapa… y se buscaron otros empresarios para que continuaran contando con el apoyo económico de la Junta, existen soluciones para las crisis empresariales, pero hay que ponerse a trabajar y hacerlo cuanto antes.
Dejarse de amenazas que no sirven para nada e implicar al Gobierno central en la búsqueda de soluciones. No se puede perder este sector industrial en Castilla y León, porque es de los que están pegados al territorio y porque es un nuevo mazazo en León que viene perdiendo población de manera sangrante y lo pierde con la desaparición de todas las áreas industriales con las que contaba ligadas al carbón, al sector farmacéutico, al editorial…..
Las reuniones que se celebran ahora del presidente de la Junta y de las consejeras pidiendo migajas no sirven, porque además cuando dicen que se van a cubrir los costes de transporte a la fábrica de Toro ya estaba asumido con anterioridad este compromiso.


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