El no transporte de Castilla y León

El no transporte de la Junta de Castilla y León

El no transporte de Castilla y León

Hace apenas unos días se presentó a bombo y platillo la gratuidad del transporte público en Castilla y León. Cientos de líneas, miles de rutas, millones de viajeros… y más de 60 millones de euros destinados a sufragar un servicio que, en realidad, no existe. La pregunta es inevitable: ¿qué red de autobuses está financiando la Junta?

Porque si uno observa el mapa de transportes de nuestra Comunidad, la conclusión es desoladora. No hay conexión efectiva entre los pueblos y las cabeceras de comarca, ni entre las principales ciudades. ¿Cómo puede hablarse de vertebración territorial cuando ni siquiera funciona el transporte público más elemental?

El llamado «Plan de Transporte Público» aprobado en 2022 por la Junta no pasa de ser una declaración de intenciones. Contiene diagnósticos demográficos y definiciones teóricas, pero ninguna medida real, concreta y operativa. Es un ejercicio de literatura administrativa, no una respuesta a las necesidades de movilidad de los castellanos y leoneses.

Y no, no se trata de que el viaje entre Valladolid y un centro comercial en Arroyo de la Encomienda sea gratuito. Ese no es el problema. El problema es que mientras se anuncia esta gratuidad a modo de propaganda, las personas que viven en el medio rural siguen sin poder desplazarse a un centro de salud, a una oficina pública o a un juzgado sin tener que recurrir al coche privado —si es que lo tienen— o a la buena voluntad de un vecino.


Nuestra propuesta

Los 60 millones anunciados no deberían invertirse en hacer gratuito lo que apenas funciona, sino en construir un verdadero sistema de transporte público que articule el territorio, que lo conecte, que lo cohesione.

Lo que Castilla y León necesita no es un eslogan, sino REIMAGINAR en profundidad el modelo de transporte. Un sistema moderno, eficiente y flexible que conecte a las personas con los servicios, que permita asentarse en el territorio sin renunciar a la movilidad, y que haga de nuestra Comunidad un destino accesible también para los turistas, piedra angular de nuestra economía.

Es necesario acabar con cientos de concesiones pequeñas y escalar el modelo de forma que se utilicen todas las posibilidades que brinda un territorio tan extenso para que se mejore el servicio, en definitiva un NUEVO DISEÑO al servicio de los castellanos y leoneses que genere riqueza y lleve a la Comunidad a la modernidad que necesita.

Los 60 millones anunciados no deberían invertirse en hacer gratuito lo que apenas funciona, sino en construir un verdadero sistema de transporte público que articule el territorio, que lo conecte, que lo cohesione. Esta política no es innovación ni justicia social: es una mala imitación del populismo de Sánchez, una copia sin contenido que regala billetes a quienes ya pueden pagarlos y deja, una vez más, fuera del autobús a los que de verdad lo necesitan.

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Comentarios

Una respuesta a “El no transporte de Castilla y León”

  1. Avatar de Alberto Duque
    Alberto Duque

    Asignaturas pendientes en el transporte de Castilla y León: creación de un servicio ferroviario regional y de cercanías provinciales, aprovechando las lineas convencionales existentes. Concentración del transporte aéreo de pasajeros en Villanubla y búsqueda de alternativas para el uso del resto de aeropuertos de la Comunidad.

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